Todos los días son 3 de junio

Pasó un nuevo 3 de junio, y el grito de “Ni una Menos” retumbó por la ventanas, balcones y veredas, las calles en los barrios y el centro vibraron igual que si hubiese pasado la marcha. No hay más silencio frente a las violencias cotidianas que atraviesan los cuerpos de las mujeres y disidencias. Lo tiene claro las organizaciones y colectivos feministas, pero parece que todavía no lo entienden funcionarixs judiciales y los medios hegemónicos de comunicación.

Ayer, mientras se desarrollaban las actividades para recordar los cinco años de la movilización, en Chubut el fiscal Fernando Rivarola acordó en juicio abreviado, la liberación de los seis responsables de la violación a una niña de 16 años, minimizado a un caso de “abuso simple” porque se trató de un “desahogo sexual” de los victimarios, todos hijos del poder.

En Jujuy, encontraron muerta a la compañera Rocío Fernández de 35 años, artesana, comunicadora e integrante del colectivo ‘Ni Una menos’ y el ‘Frente de mujeres artesanas de Quebrada y Puna’. La causa está en investigación por presunto femicidio, lo grave es la actuación de la policía que tardó seis horas en intervenir y la publicación de la primicia por parte del diario “El Tribuno”, que generó mayor conmoción en la familia, que se enteró de la muerte por los portales de comunicación.

Hoy, 4 de junio se cumplen tres años de la desaparición de Silvia Vázquez Colque, en Viedma. En diciembre del 2019, fue condenado a prisión perpetua su marido y padre de sus hijxs Marcos Thola, luego de una lucha sostenida por su madre y los colectivos feministas que debieron probar la lentitud de la policía en la búsqueda y de la justicia en investigar. 

Sin embargo, Thola goza del beneficio de prisión domiciliaria, por una definición judicial contraria a lo expresado por la Procuraduría, que indicó revisar las causas en este contexto de pandemia, con un criterio sanitarista, puntualizando que no se podía morigerar la pena ni liberar a responsables de crímenes aberrantes, violencia de género, ni delitos de lesa humanidad.

Desde la implementación del Aislamiento Preventivo Social y Obligatorio, una mujer es asesinada cada 29 hs, se incrementaron las denuncias por violencia de género y cientos de compañeras se encuentran encerradas con sus agresores. No importa el lugar del país donde suceda, la suma de violencias contra las mujeres y disidencias vivas o muertas, sigue siendo parte del cotidiano.

Fallos como los de Chubut, el morbo mediático en Jujuy, la decisión judicial en Viedma, son la prueba concreta que hay mucho camino por recorrer, porque no alcanzan las nuevas leyes, ni la creación de Ministerios y Secretarías, si no se quiebra definitivamente la matriz patriarcal sobre la que sigue funcionando la sociedad y construye sentidos que justifica el machismo y todas las violencias. Seguimos unidxs y organizadxs, en alerta permanente para acompañar a las víctimas y denunciar a victimarios y sus cómplices, porque mientras persista este estado de situación, todos los días es 3 de junio.

Villa Regina, 4 de junio de 2020.

María Inés Hernández, Secretaria de Derechos Humanos, Género e Igualdad de Oportunidades
Viviana Orellano, Secretaria de Prensa, Comunicación y Cultura
Patricia Ponce, Secretaria Gremial y de Organización
Silvana Inostroza, Secretaria Adjunta
Sandra Schieroni, Secretaria General
Artículos relacionados: 

Ni una menos, nos mueve el deseo de cambiarlo todo

Hace 5 años salimos a las calles a reclamar por no más femicidios, miles y miles de mujeres brotamos como semillas para visibilizar la violencia machista. 5 años después seguimos desayunando con una muerta más, una asesinada más; por eso este movimiento, crece y crece, porque nos mueve el deseo de cambiarlo todo, porque no nos callamos más, porque gritamos por nosotras, pero también por las que ya no están y por las que vendrán.

3 de junio, Ni una menos, el grito que nada ni nadie puede callar

 

El 3 de junio de 2015, miles salieron a la calle bajo un solo grito “Ni una Menos”. A cinco años, las voces se multiplicaron, se impulsaron las leyes Brisa y Micaela para la protección y prevención frente a las consecuencias de la violencia de género y una justicia patriarcal. Sin embargo, una mujer es asesinada cada 29 horas, esto implica que aún queda mucho por hacer, fundamentalmente cambiar las bases de una cultura machista que sigue presente en el cotidiano social.