Un paso más por memoria, verdad y justicia

La detención en Brasil del ex oficial de la prefectura y represor Gonzalo "Chispa" Sánchez, uno de los responsables del secuestro de Rodolfo Walsh, confirma una vez más, que la obstinada lucha por mantener la memoria viva, permite llegar a la verdad y la justicia.

Sanchez se encontraba prófugo desde el año 2005, cuando las investigaciones judiciales lo sindicaban como integrante de los grupos de tareas la ex Escuela de Mecánica de la Armada. Formaba parte del grupo de tareas 3.3.2 liderado por el Tigre Acosta e integrado entre otros por Alfredo Astiz , Adolfo Donda, Héctor “Tigre” Acosta, Héctor “Selva” Febres Miguel Cavallo. Fueron acusados en la Mega Causa de la ESMA de participar en los operativos de la Iglesia de la Santa Cruz, cuando secuestraron a las monjas francesas, Azucena Villaflor junto a otras Madres de Plaza de Mayo y asesinaron a Dagmar Hagelin. Como también de las “lanchadas”, redadas que hacía la patota para el secuestro y también para el robo de los bienes de las víctimas como fue el caso del secuestro de  Jorgelina Remus, su compañero Jorge Muneta y su mamá Cándida García, ambos de Ingeniero Huergo, que permanecen desaparecidxs, mientras que Jorgelina fue parte de lxs detenidxs sometidxs a la esclavitud por Massera.

También fue indicado como parte de los responsables de los vuelos de la muerte. Actos aberrantes que él mismo se jactó de participar, como una forma “inteligente” de hacer desaparecer los numerosos cuerpos. A pesar de los testimonios en su contra, este represor logró mantenerse en libertad gracias a la ley de Obediencia Debida y Punto Final, hasta la reapertura de las investigaciones y los Juicios por delitos de Lesa Humanidad en el 2005, cuando se fugó a Brasil.

Unos años antes, se había desempeñado por varios años como directivo de Camaronera Patagónica y en Aguacampo, empresas de San Antonio Oeste. Fue denunciado por los pescadores, una investigación periodística confirmó la información.  Sánchez solía hacer alarde de su pasado en la marina, pero hasta que su nombre apareció en la lista del Juez español Baltazar Garzón, requiriendo su extradición, por delitos de Lesa Humanidad resultaba difícil cualquier acusación. A partir de esto, el Concejo Deliberante sanantoniense por unanimidad, lo declaró persona “no grata” en el 2002.

Luego de tantos años de evadir a la justicia, el represor se creía seguro, viviendo en Río de Janeiro, epicentro del Bolsonarismo, luego del frustrado pedido de extradición en el año 2012, que fue acompañado por la entonces Presidenta de Brasil, Dilma Roussef, pero desestimado por la justicia de ese país, que no tiene normados los delitos de tortura ni asesinato como crímenes de lesa humanidad, por consiguiente los declaró prescriptos.

Sin embargo, el secuestro si es considerado un delito imprescriptible. La coyuntura actual de enfrentamiento entre Bolsonaro con parte de la justicia del Brasil, sumado al regreso en Argentina de las políticas de memoria, verdad y justicia, precipitaron su detención. Ya la cancillería ha logrado agilizar la extradición, para que finalmente Gonzalo Sánchez “Chispa” u “Omar”, el represor comience a purgar la pena que le corresponde con cárcel común y efectiva. Entre tanto dolor y confusión, este 12 de mayo, se transformó en un claro día de justicia.

 

Villa Regina, 13 de mayo de 2020. 

María Inés Hernández, Secretaria de Derechos Humanos, Género e Igualdad de Oportunidades.

Viviana Orellano, Secretaria de Prensa, Comunicación y Cultura.

Patricia Ponce, Secretaria Gremial y de Organización.

Silvana Inostroza, Secretaria Adjunta.

Sandra Schieroni, Secretaria General.