Alicia Pifarré

Alicia Pifarré era una reconocida actriz de la región y militaba en el PRT-ERP. Integró el grupo músico-teatral “Génesis”, del cual el Destacamento de Inteligencia 182 había confeccionado fichas con datos y referencias, que incluían fotografías de suyas y de Darío Altomaro. También integró la regional Comahue de la Asociación Argentina de Actores en 1973. 
 
Fue secuestrada el 9 de junio de 1976 cerca de la medianoche. Pasadas las 22, fue al domicilio de Alicia Figueira a pedirle que la dejara quedarse esa noche a dormir, porque se había enterado del secuestro de Lucio Espíndola, Darío Altomaro y Susana Mujica consumado horas antes, y porque sus vecinos le habían dicho que su compañera de casa, Alicia Villaverde, había sido detenida por la policía. Alicia Pifarré le pidió a Alicia Figueira que la llevara en su coche a la Universidad, y que en el camino pasaran por la casa de sus padres ubicada en Talero al 280 de Neuquén. 
 
Mientras esto sucedía, alrededor de las 23, sonó el timbre de la casa de la familia Pifarré. El hermano de Alicia, Joaquín Ricardo Pifarré, atendió y se encontró con el Inspector de la Policía Federal Miguel Angel Cancrini –vestido de traje y con la cara descubierta– le exhibió una credencial que no pudo reconocer y se identificó como de la Policía Federal.
 
Ricardo conocía a Cancrini por haberlo visto concurrir frecuentemente al Destacamento de Inteligencia 182 hasta pocos meses antes, mientras cumplía con el Servicio Militar, y que el propio Cancrini admitió que había cumplido funciones y tareas encomendadas por Ejército porque había sido “oficial de enlace” entre aquel y la Delegación de la PFA. 
 
El testigo no presencial Miguel Suñer aseguró que por comentarios se enteró que también participaron del secuestro Raúl Guglielminetti y el sargento 1º del DI 182 Hugo Marcelino Ybarra, quien habría conservado como souvenir los guantes y el gorro de lana que ese día supuestamente vestía Alicia Pifarré. Raúl Guglielminetti también fue posteriormente reconocido por Alicia Figueira como integrante del operativo que la secuestró. 
 
Luego de que el hermano de la víctima abriera la puerta, ingresaron con Miguel Angel Cancrini otros dos sujetos con sus rostros semicubiertos, mientras otros dos secuestradores hicieron lo propio por la puerta de la cocina. Los individuos preguntaron por Alicia Pifarré, pero cuando les dijeron que no vivía allí, Cancrini y los otros sujetos ingresaron a la habitación de la nombrada donde se pusieron a revisar sus pertenencias. Como Ricardo Joaquín Pifarré seguía de cerca sus movimientos para evitar que le colocaran algo, uno de ellos lo empujó arrojándolo a una cama boca abajo y lo encañonó en la nuca mientras los demás continuaban la requisa hasta que uno dijo “acá está lo que buscamos”. 
 
En ese instante, el Renault 12 de Alicia Figueira pasó por el frente del domicilio y fue percibido por uno de los sujetos que estaba fuera de la vivienda, quien obligó a su conductora a detenerse a los gritos y a punta de pistola junto a otros secuestradores que salieron rápidamente de la casa rodearon el vehículo, bajaron por la fuerza a las dos mujeres. A Alicia Pifarré la introdujeron en un auto blanco grande, que pudo haber sido un Ford Falcon o un Chevrolet, o incluso un Dodge, desde el cual gritaba a los secuestradores que dejaran a su madre.
 
Desde ese lugar, y siguiendo la hipótesis de que fue conducida junto a Alicia Figueira, la víctima fue encapuchada con un gorro de lana negro, el vehículo dio varias vueltas hasta tomar por avenida Argentina hasta Canal 7, y se detuvo en un lugar en las bardas, a unos 400 metros a la izquierda de la estación televisora. Allí permanecieron muy poco tiempo, les cambiaron a las víctimas los gorros tejidos por vendas en los ojos, las separaron colocando a Figueira en un vehículo y a Pifarré en otro, y las trasladaron hasta el CCD “La Escuelita”, ubicado en los fondos del BIC 181 de Neuquén, donde fue reconocida su presencia por parte de Alicia Villaverde, Alicia Figueira y Darío Altomaro, estos últimos lograron incluso reconocer su voz y sus gritos mientras era torturada. 
 
Alicia Pifarré fue reconocida el 16 de junio en “La Escuelita” de Bahía Blanca por Eduardo Guillermo Buamscha, Dora Seguel y Eva Libertad Garrido. La última referencia es anterior al 25 de junio de 1976 y la brindaron Élida Sifuentes y Gladys Sepúlveda, quienes recordaron haberla oído cantando canciones por pedido de un guardia. El testigo Miguel Suñer, por otro lado, aseguró que fue arrojada al mar desde un avión. Desde entonces, Alicia Pifarré continúa desaparecida. 
 
Cuatro días después del secuestro, el domingo 13 de junio, el diario “Río Negro” publicó una breve nota sobre los “presuntos secuestros” de Alicia Villaverde, Susana Mujica, Alicia Pifarré, César Dante Giliberto y Darío Altomaro, que motivó una respuesta del Comando de la Subzona 5.2 publicada el domingo 20 de junio, en la que las autoridades militares reconocían que se habían practicado detenciones a “subversivos” en los últimos días, relacionadas con el PRT-ERP. El Comandante del Comando VI BIM, general José Luis Sexton, recordó que en oportunidad de asumir el puesto el 23 de junio en Neuquén el segundo comandante Contreras Santillán le informó que se habían realizado detenciones durante los días anteriores y que los arrestados habían sido trasladados al V Cuerpo de Ejército en Bahía Blanca. 
 
La ex Jueza Federal María Beatriz Cozzi denunció en 1986 al comisario Jorge González y al oficial Gustavo Sommer como encubridores del caso Pifarré (Expte 908 fº 262 de 1985 de JF Neuquén). 
 
Al 5 de noviembre de 1976, el PEN no había dictado orden de detención respecto de la víctima. Las circunstancias que rodearon al secuestro de Alicia Pifarré, su militancia política activa al momento de los hechos y su relación con personas vinculadas a organizaciones políticas que también fueron víctimas del Terrorismo de Estado, indican que los hechos delictivos cometidos a su respecto constituyeron una forma de persecución política. 
 
Con motivo de su secuestro y desaparición, la familia de Alicia interpuso recursos de Habeas Corpus ante la Justicia Federal de Neuquén, en todos los casos con resultado negativo. En el Legajo de Pifarré obrante en la Unidad fiscal existe la copia de un testimonio de una resolución fechada el 23 de noviembre de 1976, suscripto por el secretario José Víctor Andrada, por la cual el Juzgado Federal de Neuquén sobreseyó provisionalmente el expediente N° 570 F° 922 de 1976 caratulado “Lipori de Mujica, Pifarré Ricardo, Pons de Pifarré Adelina s/ Habeas Corpus en favor de Susana Mujica, Darío Altomaro y Alicia Pifarré”. El testimonio de alusión no indica quién firmó como juez dicha resolución ni quien se habría notificado de ella en el rol de fiscal. 
 
También se tramitó ante el Juzgado Federal de Neuquén la causa N° 479 F° 521, iniciada el 31 de julio de 1979, caratulada “Pifarré Ricardo s/pedido de Habeas Corpus a favor de su hija Alicia Adelina Pifarré”. 
 
Dada la existencia de esos procesos judiciales que tenían por objeto el esclarecimiento del secuestro, la individualización de sus responsables para ser sujetados al accionar de la justicia, la determinación de la situación física, jurídica e inmediata libertad de Alicia Adelina Pifarré, máxime cuando a la época de ocurrido el ilícito nada de ello sucedió sino que, por el contrario, todavía se desconoce su paradero y destino, resulta de total interés acceder a ambos expedientes judiciales a fin de conocer cuál y cómo ha sido el desempeño del magistrado que estaba llamado a intervenir, Dr. Pedro Laurentino Duarte, a cargo del Juzgado Federal de Neuquén, a los efectos de juzgar si actuó al amparo de los derechos de la víctima o bien si obró en un sentido deliberadamente contrario y funcional al plan sistemático de represión estatal acontecido en la última dictadura militar. Ello así, sin perjuicio que el sobreseimiento provisional mencionado, a tan solo cinco meses de la desaparición de una joven de la que aún se desconocía su paradero, posee fuerza indiciaria para determinar que “a priori” Duarte omitió investigar y avanzar en una imputación contra el personal policial como le era debido, pese a que tenía elementos para hacerlo –cuanto menos– a partir de los términos de la denuncia formulada por la madre de la víctima.
 
Se solicitó al juez federal activar la investigación por “La Escuelita” de Bahía Blanca. La asociación de familiares de detenidos desaparecidos y presos políticos de Cutral Có y Plaza Huincul es querellante en la “causa Alvarez”, en la que se investiga, entre otros, la desaparición de las estudiantes y profesoras universitarias como Arlene Seguel, Cecilia Vecchi, Mirta Tronelli, Susana Mujica, Alicia Pifarré, Gladys Sepúlveda, Élida Sifuentes, Argentina Seguel, además de Pedro Maidana, Darío Altomaro, Carlos Chávez, Alicia Villaverde, Eduardo París, Jorge Asenjo y Miguel Ángel Pincheira
 
Lorena Chávez, Dora Seguel, Gladys Sepúlveda, Maidana y Pablo Hodola solicitaron “celeridad” en la instrucción de esta causa, que tiene 18 imputados y ningún procesamiento, pese a que hubo indagatorias de los acusados en febrero y marzo de 2015.
 

En los registros de CTERA se indica: Pifarre Pons, Alicia Adelina: 23 años. Docente. Nació el 29-11-52 en Neuquen, LC No:10437480. Hija de Ricardo Pifarré y de Adelina M. M. De Pons; hermana de Ricardo Joaquín. Concurrió a la Facultad de Humanidades de Neuquen. Era maestra de la Escuela Nº 56 de Barrio Progreso. Fue secuestrada el 09- 06-76 en la vía pública, frente a su domicilio.   


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