Susana Mujica

Susana Mujica, docente de la carrera de Servicio Social de la Universidad del Comahue, tenía 27 años cuando fue secuestrada el 9 de junio de 1976 en su casa en Neuquén por integrantes de la Policía Federal. A la fecha permanece desaparecida. Su madre, Beba Mujica, luchó incansablemente para encontrarla con vida y fue una de las integrantes de las Madres de Plaza de Mayo de Neuquén y Alto Valle.

En la nota, “Llegó el procesamiento por los secuestros en Bahía Blanca”, publicada en el diario Río Negro, el 3/02/16, se señala que el 2 de febrero de 2016,  juez federal Gustavo Villanueva firmó el procesamiento de jefes militares del Comando y el Batallón neuquinos y del Comando del V Cuerpo en Bahía.

El dictamen involucró a altos jefes militares, de inteligencia y de la sección "combate" del V Cuerpo como Juan Manuel Bayon, Norberto Condal, Jorge Granada, Carlos Alberto Taffarel, Osvaldo Bernardino Paez, Carlos Andres Stricker y Walter Bartolome Tejada.
De la región, los procesamientos recayeron sobre jefes militares como Oscar Lorenzo Reinhold, Luis Farías Barrera, Enrique Olea, Eduardo Molina Ezcurra, Sergio San Martín, Jorge Di Pasquale, Raúl Gulglielminetti, Jorge Soza, Osvaldo Laurella Crippa y Miguel Angel Cancrini, entre otros.
 
Todos fueron procesados por los secuestros ilegales del grupo de estudiantes y profesoras universitarias del Comahue, del grupo de teatro y artistas que fue perseguido por inteligencia de Guglielminetti y por el grupo de tareas que tenía conexión con el ex rector de la UNC durante la interención, Remus Tetu.
 
En el caso de los desaparecidos de los cuales aún no se sabe su destino final, el juezVillanueva acusó de homicidio a los jefes militares y jefes de inteligencia además de los tormentos y el secuestro. Los consideró autores del asesinato de las desaparecidas Cecilia Vecchi, Susana Mujica, Alicia Pifarré, Arlene Seguel, Carlos Schedan, Mirta Tronelli, Jorge Asenjo y Carlos Chávez.
 
La investigación de casos emblemáticos de desaparición forzada de personas durante la dictadura militar en la región llegó finalmente a una instancia de procesamiento para un posterior juicio, luego de que el juez federal Gustavo Villanueva firmara ayer (02/02) el procesamiento de jefes militares del Comando y el Batallón neuquinos y del Comando del V Cuerpo en Bahía”.
 

En el pedido de indagatoria a magistrados Alto Valle y Neuquén, realizado por Adrián García Lois, Fiscal federal subrogante, Unidad fiscal de asistencia para causas por violaciones a los DDHH cometidas durante el Terrorismo de Estado Jurisdicción Neuquén, se señala:

“Susana Mujica tenía 27 años, era docente de la carrera de Servicio Social en la UNCo y militante de la agrupación política PRT-ERP. Unos meses antes del secuestro, Jorge Raúl Chaneton, quien era guardia de la Aduana de Neuquén, le avisó que Raúl Guglielminetti le había dicho que estaban investigándola. Dos días antes de los hechos, Eduardo París (secuestrado el mismo día que la víctima) había sido advertido por un suboficial de apellido Schiavone1, que en 48 horas iba a haber un operativo contra el ERP. El mismo día de su secuestro, en horas de la madrugada, efectivos del Ejército allanaron la casa de su madre, Josefa Lepori, en Migueletes 863 2º “b” de Capital Federal destrozando y llevándose bienes. Horas antes de su secuestro, habían sido detenidos ilegalmente, en el mismo domicilio que la víctima, Darío Altomaro, Lucio Espíndola y Cecilia Vecchi.

El 9 de junio de 1976 alrededor de las 16:30 hs. dos personas vestidas de civil llamaron a la puerta de la casa de la víctima, ubicada en la calle Hipólito Irigoyen 597 de la ciudad de Neuquén, y mostraron a Josefa Leppori una credencial que no le dejaron ver detenidamente. Dijeron ser de la Policía Federal y preguntaron por su hija Susana Mujica. Tras ellos había cuatro sujetos más que portaban armas largas e iban vestidos con camperas negras, birretes o “casquetes” de color oscuro y pantalones metidos en sus borceguíes. Éstos últimos se apostaron en distintos lugares del interior de la casa, a la espera de Susana Mujica. Mientras tanto, los sujetos de traje comenzaron a sacar de los muebles de la casa libros y papeles, rompieron colchones y buscaron en el caño de la chimenea-hogar.

Alrededor de las 18:00 hs. llegaron Lucio Espíndola y Darío Altomaro, quienes fueron detenidos y llevados del lugar. Entre las 20 y 20:30 hs. Susana Mujica llegó a la vivienda. Al ingresar fue maniatada, se produjo un forcejeo, le quitaron a su hija de sus brazos y le impidieron abrazar a su madre quien sólo alcanzó a ponerle un tapado sobre los hombros. Josefa Lepori escuchó varios vehículos irse, y luego se dirigió al Comando VI BIM donde no fue recibida.

Susana Mujica fue llevada desde su casa a la Delegación Neuquén de la PFA, donde Darío Altomaro escuchó cuando en un momento dijeron “aquí llegó Susanita”, al tiempo que también la identificó por su voz diciendo a los captores: “no me empujen” o “no me toquen”. Ya entrada la noche, Darío Altomaro, Alicia Villaverde, Susana Mujica, Lucio Espíndola y muy posiblemente Cecilia Vecchi fueron introducidos en una camioneta, tapados con una lona y luego de andar un tiempo llegaron a lo que a los sobrevivientes les pareció un descampado. Allí fueron introducidos a un inmueble cuya descripción indica estaba dentro del CCD “La Escuelita” de Neuquén ubicado en terrenos linderos al BIC 181. También fue conducido allí Eduardo París, quien escuchó en el CCD a una mujer pedir que la soltaran porque había tenido un hijo o había sido operada, tratándose muy posiblemente de Susana Mujica.

A partir de ese momento no es posible reconstruir fehacientemente su itinerario, porque mientras a Alicia Villaverde le pareció que viajó junto con ella a Bahía Blanca, y la reconoce en el CCD “La Escuelita” de esa ciudad apenas ingresa al mismo el 10 de junio; la víctima Nora Rivera cree haber identificado a Susana Mujica en el vuelo que la trasladó a Bahía Blanca el martes 15 de junio junto a Gladis Sepúlveda, Elida Sifuentes, Jorge Asenjo y Carlos Schedan, entre otros.

Sea como fuere, Susana Mujica fue reconocida en “La Escuelita” de Bahía Blanca luego del 15 de junio por Dora Seguel, Eduardo Guillermo Buamscha, Argentina Seguel, Nora Rivera y Gladis Sepúlveda. La última referencia la aportó ésta última cuando el 16 o 17 de junio escuchó que la sacaban con forcejeos de ese lugar junto a Cecilia Vecchi y relató que guardias del CCD les comentaron que las habían llevado a “la jaula”. Susana Mujica permanece desaparecida.

Mientras su hija estuvo cautiva Josefa Lepori denunció su secuestro ante el comisario Jorge Ramón González en la Delegación Neuquén de la PFA, ante la Policía Provincial de Neuquén y al Comando de Sexta Brigada, en todos los casos con resultados negativos. El 12 de junio el Jefe de Policía de Neuquén, Teniente Coronel Osvaldo Laurella Crippa, envió una nota al Jefe de la Policía Federal, Ramón González, en la que le informó que no se impartió orden de detención contra Susana Mujica ni se encontraba detenida en ninguna dependencia de esa institución. También se entrevistó el 10 de junio con el Jefe I-Personal mayor Luis Alberto Farías Barrera, quien negó en aquella audiencia que el EA hubiera participado de la desaparición de su hija. En los días subsiguientes Josefa Lepori concurrió diariamente al Comando VI BIM, siendo atendida siempre por Farías Barrera con idénticos resultados.

Mientras tanto, recibió en la vivienda de su hija constantes amenazas telefónicas en las cuales la increpaban a abandonar la casa advirtiéndole que en caso contrario colocarían una bomba que mataría a sus nietos.

Cuatro días después del secuestro, el domingo 13 de junio de 1976, el diario “Río Negro” publicó una breve nota sobre los “presuntos secuestros” de Alicia Villaverde, Susana Mujica, Alicia Pifarré, César Dante Giliberto y Darío Altomaro, que motivó una respuesta del Comando de la Subzona 52 publicada el domingo 20 de junio, en la que las autoridades militares reconocían que se habían practicado detenciones a “subversivos”, en los últimos días, relacionadas con el PRT-ERP.

El Comandante del Comando VI BIM, general José Luis Sexton recordó que en oportunidad de asumir el puesto el 23 de junio de 1976 en Neuquén, el segundo comandante Contreras Santillán le informó que se habían realizado detenciones durante los días anteriores y que los arrestados habían sido trasladados al V Cuerpo de Ejército en Bahía Blanca.

Al 17 de marzo de 1977 el PEN no había dictado orden de detención respecto de la víctima. Las circunstancias que rodearon al secuestro de Susana Mujica, su militancia política activa al momento de los hechos y su relación con personas vinculadas a organizaciones políticas que también fueron víctimas del terrorismo de Estado, indican que los hechos delictivos cometidos a su respecto constituyeron una forma de persecución política”.


 

Fragmento sobre Susana Mujica, en la nota “Las últimas horas de los desaparecidos”, publicada en el diario LMNeuquen el 22/03/15

Los días en un infierno sin el abrazo de sus hijos

Hacía un poco más de dos semanas había nacido su segundo hijo (Martín) por cesárea, y ese miércoles 9 de junio de 1976, Susana Mujica debía hacerse unos controles médicos. Caminó las calles de la ciudad sabiendo de las detenciones y secuestros de los que habían sido víctimas algunos de sus conocidos, muchos de ellos docentes y estudiantes de la Universidad Nacional del Comahue -intervenida por Remus Tetu-, donde era profesora de Antropología Social y Cultural en la carrera de Servicio Social.

Ya había oscurecido, las calles se poblaban de policías que, unas horas antes, habían detenido ilegalmente a Darío Altomaro y Lucio Espíndola, entre otros. Personas vestidas de civil, que dijeron ser de la Policía Federal, y otras que portaban armas largas irrumpieron en la casa de Irigoyen 597 donde se encontraba Josefa Lepori, conocida como Beba, la madre de Susana, quien militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). También estaba Cecilia Vecchi, una de sus alumnas de la facultad. Mientras los hombres armados esperaban la llegada de su “presa”, se dedicaron a sacar muebles, libros y papeles, y hasta rompieron los colchones.
Ni bien llegó Susana a la casa, cerca de las 20:30, fue maniatada, le quitaron a su hija Matilde de los brazos y le impidieron abrazar a su madre, quien apenas alcanzó a colocarle un tapado sobre los hombros.

Susana fue metida a los empujones en un vehículo -lo mismo hicieron con la joven alumna- que se dirigió hasta la delegación de la Policía Federal, en la calle Santiago del Estero 136, donde ya estaban Altomaro, Espíndola y Alicia Villaverde, entre otros.
De inmediato, su madre se dirigió al Comando de la VI Brigada de Infantería de Montaña sobre la Avenida Argentina, pero nadie la recibió. No lo sabía en ese momento, pero quien comandó el operativo en su casa fue el agente de Inteligencia del Ejército, Raúl Guglielminetti, que actuaba con la falsa identidad de “mayor Rogelio Guastavino”. Después los subieron a una camioneta, los taparon con una lona y los llevaron a un descampado, probablemente al terreno donde funcionaba desde hacía muy poco el centro clandestino de detención La Escuelita, ubicado al fondo del predio del Batallón, donde permaneció alrededor de una semana.

Susana junto con otros secuestrados fueron llevados en avión hasta Bahía Blanca, donde permanecieron en otro centro clandestino, también llamado La Escuelita. En esa oscuridad del horror, sus torturadores la insultaban porque había sido mamá, y ella clamaba por agua y por unos remedios que necesitaba tomar. Pensaba en sus hijos y recordaba las canciones que le cantaba a su pequeña de dos años.

El 16 o 17 de junio, Gladis Sepúlveda, quien la conocía de la universidad y recordó su voz durante esos días de cautiverio, escuchó unos forcejeos e insultos cuando los guardias la sacaron del lugar -junto con Vecchi- con destino incierto. Desde ese momento, nunca más se supo de Susana Mujica. Su madre, Beba, sintió la humillación de parte de Luis Alberto Farías Barrera y Oscar Reinhold cuando iba hasta el comando para saber algo sobre su hija y le decían que ellos no sabían nada.

Beba luchó incansablemente para encontrarla con vida ante el silencio cruel de los militares. Un tiempo después, se convertiría en una de las principales referentes de Madres de Plaza de Mayo de Neuquén y Alto Valle -que marchó hasta su muerte a los 87 años, en marzo de 2003- gritando: “Con vida los llevaron, con vida los queremos”.

 


Fuentes y notas relacionadas


  • Foto Pepe Delloro. Calendario “25 años de luha asociación madres de plaza de mayo 1977 – 30 abril – 2002. Filial Neuquén Alto Valle”.
  • Fuente: facebook Madres de Plaza de Mayo Neuquén y Alto Valle

    26 de marzo de 2003. Fallece Beba Mujica en Neuquén, Madre de Plaza de Mayo, filial Neuquén y Alto Valle. Una crónica periodística de su sepelio dice: ...El director de Radio Comunidad Enrique Angelelli, Magín Paéz, inicio la ceremonia de despedida diciendo "Todos sabemos que las Madres no mueren. Nadie que vive para la vida muere. Espero que sepamos llevar la antorcha de la lucha y la vida como Beba la llevó a lo largo de toda su vida..."
    Beba estuvo entre las primeras 14 madres que dieron la vuelta a la pirámide de Plaza de Mayo, por abril de 1977 (fuente: Agenda 2014 de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, filial Neuquén y Alto Valle).

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